"Todos tendremos una impresora 3D en casa y nos imprimiremos nuestra propia ropa”

Spencer Fung, fundador del gigante chino del aprovisionamiento Li&Fung, ha pronunciado una conferencia  en el salón anual de la National Retail Federetion (NRF) en Nueva York y ha defendido un modelo en el que, en lugar de producir y vender, la línea indica exactamente la dirección opuesta: primero vender, luego producir, según se hace eco moda.es.

Imagínese una imagen viral en Instagram de la cantante Taylor Swift llevando un vestido que sabe que se va a vender. “En horas puede tener un ejemplo digitalizado, lo pone en la web y empieza a recoger información, valorando cuántos va a necesitar; y en cuatro o cinco días puede tener cientos de piezas producidas”.

La compañía china ha desarrollado catálogos en 3D en los que sus clientes pueden apreciar los productos en movimiento, imitando una pasarela. “En dos horas” la compañía es capaz de generar un modelo digital del producto “en el que puedes ver todo lo que necesitas”, apuntó, y modificar colores, patrones y tejidos en tiempo real. “Las posibilidades son infinitas”, dijo.

“Miren este bolso, no existe: todo lo demás en esta imagen sí, pero el bolso todavía no ha sido producido”, explicó Fung al exponer una fotografía de un bolso de tendencia en brazos de una modelo. Otras opciones de esta tecnología: “imaginas tu colección y la ves en tu tienda”, expuso, mientras mostraba una imagen de un establecimiento con toda la colección (todavía inexistente) colocada en perchas y estanterías.

“El 95% de nuestros clientes nos hablan de velocidad, que parece que hoy es la divisa”, apuntó. En este sentido, el fundador de Li&Fung abogó por digitalizar los negocios no sólo en la parte final de la cadena de valor, la que pone a la marca en contacto con el cliente, sino también en la cadena de suministro. “Cuando todo sea digital –apuntó Fung– todo estará conectado en un ecosistema”.  

El empresario, que inició su charla con una provocadora imagen de una carrera entre un conejo y una tortuga impulsada por dos propulsores, situó en cinco días el tiempo en que un producto puede salir al mercado. Esto, a su juicio, generará un retorno de la producción a proximidad (en Centroamérica) en el caso de Estados Unidos, tal y como en Europa ocurre con Turquía.

“Probablemente la producción de una camiseta blanca no debe ser tan rápida; no necesitas ser rápido en todo”, matizó. No obstante, para los productos de tendencia, la producción en proximidad cobra mayor sentido en un entorno en que el consumidor demanda inmediatez.

Para Fung, junto a la digitalización y la velocidad la transparencia será una tendencia de futuro para el sector del retail y la moda. “Nadie podrá ocultar información: es la única forma en que puedo imaginar el futuro”, manifestó.

Preguntado sobre las tendencias a medio y largo plazo, el empresario se reconoció incapaz de adivinar qué ocurrirá a tres años vista, pero sí se atrevió a hacer un pronóstico con la vista puesta en 2030.

“Me imagino que todos tendremos una impresora 3D en casa y nos imprimiremos nuestra propia ropa”, pronosticó. “Cuando esto pase, ¿qué nos ocurrirá a nosotros, a las fábricas, a los trabajadores de estas fábricas y a las empresas de logística”, soltó en el auditorio. “Incluso cuando esto ocurra necesitaremos el diseño y los modelos en 3D: por eso nos estamos focalizando en esto”, explicó.

EL CASO DE ZER

En esta línea se mueve un taller de costura español donde las agujas son sustituidas por impresoras 3D. Suena a futurista, pero es el día a día de ZER, la firma ganadora de Samsung EGO Innovation Project, que el próximo 29 de enero de 2018 inaugurará la pasarela EGO de la semana de la moda madrileña con sus diseños completamente impresos de forma tridimensional:

http://imprimalia3d.com/noticias/2018/01/11/009668/diez-looks-materiales-impresos-3d-premio-samsung-ego

Ane Castro Sudupe y Núria Costa Ginjaume son dos diseñadoras de 23 años. Castro, de Guipúzcoa y Costa, del norte de Cataluña, se conocieron mientras estudiaban Diseño de Moda en la Escuela Superior de Diseño ESDi, en Sabadell, y unieron su pasión por el textil y la tecnología para empezar a desarrollar proyectos conjuntos.

Entre ellos, una investigación sobre impresión 3D en la que profundizaron en Holanda, durante unas prácticas en la Universidad de Tecnología de Eindhoven, y con la que ganaron un máster pagado en Asesoría de Estilo, Imagen y Comunicación.

Hace menos de un año, dieron vida a ZER y convirtieron su proyecto de investigación en una colección bautizada como “CONECT3D”, con la que han ganado el noveno certamen Samsung EGO Innovation Project.

“Fundamos ZER porque vimos que el mercado carecía de empresas textiles de innovación tecnológica”, como la suya, explica Costa. Una empresa cuyo objetivo principal, según Castro, es “crear tejidos parecidos a lo que se usan actualmente, elásticos y visualmente normales, pero hechos con impresoras 3D”.

Ese último requisito no nace solo de su pasión por las posibilidades tecnológicas del mercado, sino que está motivado por la idea de producir ropa sin generar excedentes. Y es que con estas impresoras se puede trabajar con los patrones exactos para que no se desperdicie nada, además de lograr tejidos lisos, con caída y que se adaptan al movimiento del cuerpo.

Estas impresoras son solo una de las técnicas de fabricación digital con las que trabaja ZER, entre las que también se encuentran la cortadora láser, para lograr volúmenes que no se generan con otros procedimientos, o el escáner corporal, una máquina que la firma quiere incorporar para poder crear piezas totalmente a medida.

Junto con la parte técnica, el componente artístico de la colección potencia ese carácter futurista: “Nos planteamos cómo sería la sociedad del futuro, en la que cada individuo tenga una impresora 3D que le permita ocultar su identidad creando prótesis”, explica Castro.

Un concepto algo siniestro con el que buscan reflejar las dos caras de esta moda tecnológica: “lo bueno es que puedes generar tejidos novedosos y controlar los excedentes, pero no todo en las nuevas tecnologías es bonito”, señala Costa.

Por eso, sus prendas, en colores neutros, se decoran puntualmente con máscaras y rostros, impresos tridimensionalmente empleando hilos y materiales que recuerdan a los impermeables, y que emergen de un armario amplio donde juegan con los contrastes de tejidos.

¿Es posible que en un futuro tengamos impresoras 3D para crear la ropa en nuestras casas? Por el momento, tienen claro que es una posibilidad muy lejana, porque las dimensiones de las máquinas actuales no permiten imprimir una prenda completa.

“Hay que trabajar por partes y luego ensamblarlas, y para eso hay que tener conocimientos de patronaje”, explican. Pero lo que sí imaginan es que estas técnicas irán llegando a los talleres de costura, hasta convertirse en la nueva mano derecha de los diseñadores, un futuro que ya ha llegado a ZER.

Gracias al premio otorgado por Samsung (una dotación económica de 10.000 euros), Ane Castro y Núria Costa podrán comprar otra impresora para agilizar su producción y “formalizar” su marca, abriendo una página web que les permita acercar sus productos al consumidor como una alternativa comercial futurista, pero muy actual.

El primer paso lo darán sobre la pasarela EGO de Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, que inaugurarán el día 29 de enero, y donde mostrarán 10 diseños producidos con estas técnicas. Una promesa de que la moda del futuro no será estrambótica ni incómoda, pero sí más responsable con el medio ambiente.

» More Information

« Go to Technological Watch




This project has received funding from the European Union's Horizon 2020 research and innovation programme under grant agreement Nº 737882.

Contact

València Parc Tecnológic - Gustave Eiffel, 4 - 46980 Paterna - Valencia, SPAIN
+34 96 136 60 40 - fibfab@aimplas.es